FLUJO SALIVAL Y ANTIDEPRESIVOS

La depresión, enfermedad psiquiátrica caracterizada por un trastorno del estado de ánimo, del pensamiento y de la conducta, interfiere en el quehacer diario de la persona que la padece y es la principal causa mundial de discapacidad.

El paciente deprimido, por culpa de la apatía y el desánimo que acompañan a la enfermedad, pierde el interés para mantener unas correctas medidas de higiene bucodental, así como para seguir una dieta adecuada, lo que le lleva a abusar, con frecuencia, de productos cariogénicos.

La depresión puede asociarse a las siguientes manifestaciones bucodentales:

    • Alteraciones temporomandibulares
    • Caries rampantes
    • Disestesias orales
    • Disminución del flujo salival
    • Enfermedad periodontal grave

Estas manifestaciones pueden deberse tanto a la propia enfermedad como al tratamiento antidepresivo instaurado.

Xerostomía

Más de 500 medicamentos pueden causar, es decir, sensación subjetiva de boca seca normalmente debida a la disminución o a la ausencia de saliva provocada por un mal funcionamiento de las glándulas salivales. Los antidepresivos son uno de los grupos más frecuentes de medicamentos susceptibles de causarla. Además, el flujo salival se reduce significativamente cuando se ingieren simultáneamente dos o más medicamentos hiposalivatorios (por ejemplo, antihistamínicos, anticolinérgicos, antihipertensivos o antipsicóticos).

Entre los antidepresivos, los antidepresivos tricíclicos son los que se asocian a una mayor incidencia de boca seca, muy por encima de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

Los pacientes con alteraciones del flujo salival pueden referir sequedad de labios y garganta, y presentar dificultades para masticar, tragar o hablar. Las ulceraciones mucosas, el mayor riesgo de caries dental o la mala retención de las prótesis son otros de los problemas que puede causar la falta de saliva.

Por otro lado, cabe destacar que el paciente deprimido suele pasar por alto los controles odontológicos pautados y, en caso de acudir al especialista, no suele cumplir con las pautas terapéuticas indicadas, lo que le convierte en un candidato todavía más vulnerable de sufrir patología oral.

Para evitar que aparezcan las complicaciones bucodentales en el paciente con depresión, es importante extremar las precauciones e instaurar un programa de educación dental adecuado, que le informe de los riesgos potenciales de la medicación y le conciencie de la necesidad de llevar a cabo una buena higiene bucodental; de utilizar sustitutos salivales, componentes que hidraten la cavidad bucal y que ayuden a estimular la salivación o colutorios antisépticos, y de realizar enjuagues diarios con agentes fluorados para evitar las complicaciones. Con todas estas medidas, conseguirá mejorarse no sólo el estado bucodental de estos pacientes, sino también su salud general.