10 consejos que te ayudarán a perder la fobia al dentista

Tanto odontólogos como pacientes deben colaborar conjuntamente para aportar positividad a la visita al dentista

Según estudios internacionales, una de cada cuatro personas tiene miedo a ir al dentista. Y este temor se puede convertir en un problema grave si no acudimos al profesional sanitario para prevenir patologías más agudas.

Paciente y dentista pueden hacer mucho si trabajan en equipo, de forma que la primera consulta (y todas las demás), puede ser algo perfectamente normal.

 

– El paciente:

  1. Familiarizarse con la consulta. Preguntar por la experiencia a familiares y amigos. Seguro que ellos desdramatizan el asunto. Escuchar sus vivencias tranquiliza y hace que la primera visita al dentista se tome con normalidad.
  2. Buscar recomendaciones. Preguntando a familiares y amigos puedes dar con el profesional que pueda entenderte, que te recomienden a uno. O busca a un dentista que te genere confianza.
  3. Antes de pedir una cita, haz una visita a la clínica. Habla con el recepcionista, pídele unos minutos con el dentista y observa el ambiente que hay en la consulta. Coméntales tu fobia y pídeles consejo.
  4. Para la cita inaugural, pide que sea a primera hora de la mañana. Cuanto menos tiempo tengas para pensar durante el día, mejor. Si eres el primero no tienes que esperar. Sé puntual, pero no llegues antes. Que el tiempo en la sala de espera sea el mínimo posible.
  5. Solicita una primera cita “suave”. No puedes solventar en un día todo lo que has tenido mal desde hace demasiado tiempo atrás.
  6. Hazle saber al dentista tu situación y si tu fobia es muy concreta con el aparataje que utiliza el profesional, coméntaselo.
  7. Algunas personas reducen su fobia al hecho de que alguien introduzca en su boca objetos extraños. Practica en casa. Usa una cuchara. Métela en tu boca cada día más tiempo. Hazlo poco a poco e informa al dentista de lo que te pasa. Acuerda con él una señal concreta para que si la haces detenga su labor.
  8. Pide entrar acompañado de un familiar o un amigo. Tengas la edad que tengas.
  9. Escucha tu propia música, llévate los cascos y relájate. Transpórtate a otro lugar mentalmente mientras el dentista trabaja.
  10. En casos muy graves de fobia al dentista, pregunta al profesional por la sedación consciente. Es una opción para casos extremos.

 

– El odontólogo:

  1. Debes ser familiar con el paciente. Utilizar palabras cercanas, amables, próximas e inteligibles en cada uno de los tratamientos. Para ello se puede pensar que estamos hablando a un familiar sobre un tema que desconoce totalmente.
  2. El dentista debe trabajar como los comandantes de avión, generando confianza en el paciente. Explicar cada parte del proceso, con un lenguaje sencillo, claro y sincero.
  3. Recuerda siempre el problema del paciente. En todo momento debes mostrarte comprensivo con su temor y es importante repetirle que nada tiene que temer.
  4. Sé puntual. Cítalo el primero del día y ten previsto que debes atenderlo pacientemente, sin prisas. Si lo haces esperar lo pondrás más nervioso.
  5. Durante la primera consulta es esencial chequear con calma y sin ser demasiado invasivo al paciente. Dale su tiempo para que no se sienta peor. Una primera limpiezapuede servir para adentrarlo poco a poco en el ambiente de la clínica.
  6. Hablar con el paciente es fundamental para darle confianza. Explícale que los avances tecnológicos han mejorado muchísimo la atención y que buena parte de los tratamientos ya no tienen por qué causar dolor.
  7. Ve contando al paciente cada uno de tus pasos. Dile qué objeto vas a introducir en su boca y mantente siempre atento al gesto concreto o señal acordada para detener el trabajo. Dale un respiro cuando lo necesite e incluso en algún momento concreto aunque no parezca que lo precise.
  8. Da la posibilidad de que el paciente entre acompañado al gabinete y permite que el compañero le hable o coja de la mano.
  9. Deja que use su equipo musical, pero ten preparado el tuyo por si no se lo ha traído. La música relajante en la consulta puede servir para tranquilizar a los pacientes con fobia, diles que se concentren en las canciones, que piensen que se encuentran en otro lugar.
  10. La sedación debe ser un recurso sólo para casos muy graves. Informa detenidamente al paciente de la posibilidad de ser sedado.