Pasos a seguir después de la ortodoncia

Después de quitar los aparatos no termina el tratamiento de ortodoncia. Al revés: pasamos a un momento muy importante, que consiste en llevar retenedores, seguir unos cuidados para mantener una sonrisa perfecta… ¿Qué pasos hay que seguir tras el tratamiento con ortodoncia?

Cada vez son más los pacientes que solicitan un tratamiento de ortodoncia. En la actualidad hay un tipo de aparato para cada sonrisa, desde los brackets metálicos clásicos hasta la última técnica en ortodoncia estética. Estos tratamientos permiten corregir problemas como el apiñamiento dental, una mala mordida y oclusión… Pero, ¿Por qué la ortodoncia es cada vez más importante? Hay varios factores que condicionan la necesidad de llevar aparatos, tanto estéticos como funcionales. A nivel estético, con la ortodoncia se consigue una sonrisa alineada y más bonita, además de recuperar la funcionalidad. Tener una sonrisa bonita también facilita la masticación y la higiene dental diaria, algo clave para prevenir patologías como la caries y la gingivitis. En función de cada paciente y del tratamiento escogido, el proceso de la ortodoncia suele alargarse entre 12 y 24 meses. Entonces, ¿Qué pasos hay que seguir después de la ortodoncia?

 

3 pasos a seguir después de la ortodoncia

Quitar los aparatos no es sinónimo de finalizar el tratamiento. Después de la ortodoncia conviene seguir una serie de cuidados y pasos para mantener una sonrisa perfecta durante muchos años:

  • Llevar los retenedores. Después de retirar los aparatos pasamos a la fase de retención. ¿En qué consiste? Los retenedores son aparatos parecidos a las fundas invisibles de Invisalign, hechas a la medida del paciente. En la mayoría de casos se llevan por las noches. El ortodoncista también puede recomendar la colocación de retenedores fijos. En general son alambres finos que se colocan en la parte interior de la arcada, de modo que son totalmente imperceptibles.
  • Revisiones periódicas. El seguimiento profesional es importante no sólo durante el tratamiento, también después de la ortodoncia. Una o dos visitas al año son suficientes para comprobar que la salud bucodental está en buen estado y los dientes siguen en posición correcta. También es importante para detectar posibles complicaciones como la erupción de las muelas del juicio.
  • Higiene bucodental diaria. Mantener una buena higiene bucal es esencial siempre. Pero después de la ortodoncia también es importante, así como limpiar los retenedores en caso de que sean removibles. Existen cepillos o limpiadores efervescentes específicos para limpiarlos. También es fundamental seguir una rutina de higiene bucodental diaria, con el cepillado después de cada comida y las principales técnicas en higiene interproximal.

Enfermedades que son transmitidas por la saliva

La saliva es una secreción liquida que proviene de las glándulas salivales, las cuales se extienden por todas las regiones de la boca excepto por la encía y la zona anterior del paladar. La saliva es producida por las glándulas salivales mayores en el 93% y las glándulas salivales menores en un 7%.

La saliva es uno de los fluidos corporales más contagiosos que hay, puesto que no hace falta entrar en contacto directo con la boca para que la saliva pueda transmitir alguna infección. Un estornudo, compartir el mismo vaso o la saliva que se puede salpicar durante una conversación ya es suficiente como para que otra persona pueda ser contagiada

  1. Infecciones del tracto respiratorio superior: resfriado común. Se cree que éste se contagia por contacto directo con el virus. Incluso, puedes adquirir la gripe, al tener contacto con gotas o secreciones (fluidos y mucosas) de una persona infectada.

 

  1. Fiebre glandular. La mononucleosis infecciosa o “enfermedad del beso”, causada por el virus de Epstein-Barr. El virus se transmite por la saliva y la infección se produce a través del contacto. Entre sus síntomas más destacados destacamos los signos típicos de una gripe pero agravados, es decir, fiebres altas, dolores fuertes de cabeza, fatiga e, incluso, pueden aparecer erupciones en la piel. El contagio de esta afección puede darse por contacto directo con la saliva y por contacto indirecto, es decir, mediante la tos o un estornudo que puede enviar este virus por la saliva y contagiarlo a la otra persona que se encuentra cerca del paciente.

 

  1. Hepatitis B: el virus de la Hepatitis B se puede transmitir por la saliva; sin embargo, la sangre tiene niveles más altos de este virus que la saliva. La infección se registra cuando la sangre y la saliva infectada entran en contacto directo con los fluidos de otra persona. Es decir, una persona tiene más probabilidades de estar infectada cuando besa, si tienen heridas abiertas en o alrededor de la boca.

 

  1. Herpes: Se transmite al tener contacto directo con el virus. El herpes es más fácil de propagarse a los otros cuando se forman ampollas. Una vez que es contagiado el virus queda latente y puede volver a aparecer en otros momentos como por ejemplo: momentos de estrés, ansiedad, bajadas de defensas, entre otros.

 

  1. Verrugas: Este tipo de padecimiento bucal se puede propagar a través de besos, sobre todo si hay zonas de reciente trauma.

 

  1. Varicela: otras de las enfermedades transmitidas por la saliva es la varicela, la cual es producida por el virus varicela- zoster. Ocasiona erupciones en la piel que suelen contener líquido amarillo en su interior. Esta enfermedad suele contagiarse cuando se toca de forma directa las erupciones de la piel, pero también puede producirse por contacto salival o por las secreciones cuando se estornuda, se habla, se tose,

 

  1. Parotiditis:Esta afección ocurre cuando la glándula parótida se inflama debido al virus paramixovirus. Esta enfermedad viral puede producir fuertes dolores al paciente, además de producir una inflamación de la zona alta del cuello, afectando la voz, a la respiración y a la hora de tragar alimentos y bebidas.

En Sanz Dental  tomamos todas las medidas de higiene para evitar cualquier problema con la saliva. Somos conscientes de los problemas que pueden acarrear, y por ello, es una prioridad para nosotros cumplir unas normas estrictas de higiene y seguridad para la salud de nuestros pacientes. ¡Por ello elige siempre unos buenos profesionales de la salud dental!

 

¿Bicarbonato de sodio para blanquear los dientes? ¿Ayuda o afecta?

La mayoría de trucos caseros para blanquear los dientes se centran en el uso del bicarbonato. Este producto es una sal y, como tal, forma minúsculos cristales que, al frotarlos contra los dientes, rayan el esmalte y lo destruyen.

 

En pocas palabras es que la mayoría de nosotros usamos el cepillo dental de forma inconsciente, y seamos realistas si te cepillas los dientes como si fregaras el piso usando bicarbonato de sodio obviamente vas a causar daños en las piezas dentales. ¿Cómo saber si lo estás haciendo bien? La próxima vez que estés en el baño ve la forma en que sostienes el cepillo de dientes, si tienes la mano cerrada en puño cambia inmediatamente de posición para no ejercer tanta fuerza.

Antes de sumergirnos en los detalles de usar o no bicarbonato de sodio para limpiar nuestros dientes, debes saber que “cómo” cepillamos los dientes es definitivamente más importante que “con que” los cepillamos.

 

Riesgos de usar bicarbonato de sodio:

  1. Abrasividad

Una de las preguntas más frecuentes es si ¿El bicarbonato de sodio es demasiado abrasivo? Para responder a esto echemos un vistazo a la Escala Mohs de Dureza Mineral, esta calcula la dureza relativa de todos los minerales en el mundo por ejemplo: el diamante es un 10, el esmalte dental un 5 y la dentina tiene un grado de 2.5.

El bicarbonato de sodio tiene un grado de dureza de 2.5, a primera vista parece que no es demasiado abrasivo pero observemos un poco más para asegurarnos, primero que nada debemos saber que el esmalte es la porción más externa de cada diente, bajo el esmalte esta la dentina y luego la pulpa dental. Sin embargo si tenemos las encías retraídas es muy posible que la superficie en la línea de las encías que cepillamos no es esmalte sino dentina.

Esto explica a nivel funcional porque es más común que los adultos tenga más caries en la línea de las encías que en la superficie de masticación de los dientes, por otro lado al tener las encías retraídas por causas anatómicas o enfermedad periodontal la dentina estaría expuesta, esta es mucho más blanda que el esmalte y por lo tanto más propensa a la descomposición y daños por abrasivos.

  1. ¿Qué pasa con el aluminio en el bicarbonato de sodio?

Este es un mito cultural común y a pesar de la confusión causada por algunos fabricantes de estos productos etiquetando “bicarbonato de sodio libre de aluminio” en su lista de ingredientes, este elemento no tiene aluminio en él.

La confusión proviene del hecho de que algunos polvos para hornear contienen derivados de aluminio, y como éstos contienen altas concentraciones de bicarbonato de sodio literalmente se crearon falsas teorías.

 

Beneficios de usar bicarbonato de sodio:

  1. Mantiene un pH oral sano

El pH de nuestras bocas juega un papel importante en cuanto a la proliferación de poblaciones de bacterias orales que florecen o no la salud bucal, generalmente cuanto más bajo (ácido) sea el pH en la cavidad oral mayor es el riesgo de desarrollar caries dentales, específicamente la desmineralización del esmalte dental ocurre al tener un nivel de pH igual o inferior a 5.5.

Sin darnos cuenta nuestro trabajo es crear un microbioma oral que ayude a mantener un pH óptimo favoreciendo a las poblaciones bacterianas probióticas, y el uso de bicarbonato de sodio ayuda a mantener un pH oral más alcalino y sano.

  1. Reduce el número de errores

Una gran cantidad de investigaciones muestran que el bicarbonato de sodio realmente ayuda a reducir las poblaciones de microorganismos malos en la boca, por lo tanto es una herramienta de apoyo eficaz para reducir los patógenos periodontales.

Esto tiene sentido cuando pensamos en el bicarbonato de sodio como un tipo de sal, y está última naturalmente tiene componentes antimicrobianos.

 

¿Los beneficios superan los riesgos?

Teniendo en cuenta la información anterior el bicarbonato de sodio apoyará nuestra salud bucal siempre y cuando sea recomendado por un dentista en cantidades específicas, ciertamente es capaz de ayudarnos a eliminar la placa dental pero es importante no abusar de el en ningún momento.

De por sí en el mercado existen marcas de pastas dentales con bicarbonato de sodio pero en este caso los granos han sido tratados para diluirse en la saliva, y ser utilizados sólo durante los primeros 20 segundos del cepillado de esta forma no se erosiona el esmalte dental.

El problema está cuando vemos recetas para blanquear los dientes en la web, y las fotos de sonrisas blancas y perfectas no emocionan tanto que vamos corriendo al baño, humedecemos el cepillo dental y lo impregnamos en bicarbonato de sodio cepillando los dientes bruscamente pensando que así quedarán más blancos, pero realmente lo que estamos haciendo es dañar la capa externa de los dientes y maltratar las encías.

Cómo afectan las “dietas milagro” a la salud bucal

Las dietas de adelgazamiento, que prometen una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo, a base de un desequilibrio en los nutrientes proporcionados y una restricción energética intensa, no están exentas de riesgos y, además, favorecen una recuperación muy rápida del peso perdido.

Los expertos lo tienen claro: ¡hay que huir de las dietas milagro!, que permiten perder peso a costa de la salud física e incluso, en ocasiones, mental, de sus seguidores.

Para saber reconocer una dieta de estas características, el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas (GREP-AEDN) propone que se deconfíe de una dieta cuando:

  • Prometa resultados rápidos
  • Prometa resultados asombrosos o «mágicos»
  • Prohíba el consumo de un alimento o grupo de alimentos
  • Contenga afirmaciones que contradigan a colectivos sanitarios de reputación reconocida
  • Incluyan relatos, historias o testimonios, sin documentar, para aportar credibilidad
  • Pueden autoadministrar o implementarse sin la participación de profesionales sanitarios cualificados
  • Contengan listados de alimentos buenos y malos
  • Exageren o distorsionen la realidad científica de un nutriente o alimento cualificados
  • Incluyan o se basen en el consumo de preparados que venda quien promueve el tratamiento dietético, con un coste muy elevado si se comparan con el valor económico de obtener los mismos resultados comiendo alimentos comunes
  • Garanticen los resultados o prometan «devolver el dinero» si no funcionan
  • Hagan afirmaciones que sugieren que el producto es seguro, ya que es «natural»
  • Se desliguen de los posibles efectos adversos de su uso
  • Realicen conclusiones simplistas extraídas de un estudio científico complejo
  • Hagan recomendaciones basadas en un único estudio, o en estudios realizados con pocas personas (muestra no representativa) y seguidas durante un breve espacio de tiempo; en varios estudios realizados en animales o en modelos celulares; en estudios sin revisión por pares, o en estudios que ignoran diferencias entre individuos o grupos

Si, a pesar de todas estas recomendaciones, uno decide someterse a una «dieta milagro» deberá hacerlo asumiendo los riesgos que tendrá tanto sobre su salud general como sobre su salud bucodental, donde puede:

  • Como por una restricción excesiva de las grasas, esenciales para el funcionamiento del organismo al contener la vitamina D, imprescindible en la absorción de calcio, como por un consumo abusivo de fruta, rica en azúcar y ácido que afectan al esmalte dental al erosionar la capa protectora de los dientes, la dentina, y lo vuelven vulnerable a la caries y las infecciones
  • Alterar la composición de la saliva, en parte por una carencia de vitamina A, que ve mermadas sus propiedades antibacterianas
  • Afectar a la salud ósea (hueso maxilar) y ligamentosa (ligamento periodontal), por falta de vitaminas y minerales, lo que influye negativamente en el sostén de los dientes y puede acabar provocando su caída
  • Causar lesiones mucosas, como estomatitis (aftas) y queilitis (boceras), por falta de vitamina B2
  • Atrofiar las papilar linguales por falta de vitamina B12, con la consiguiente alteración del sentido del gusto
  • Reducir la capacidad de reparar lesiones y aumentar la susceptibilidad a infecciones por falta de vitamina C

Por lo tanto, mantener una dieta equilibrada y saludable será clave para gozar de una buena salud bucodental y, en caso de querer adelgazar, nada mejor que ponerse en manos de un profesional que prepare una dieta que incluya todos los nutrientes existentes de manera proporcionada, tanto los inorgánicos (agua y minerales), como los orgánicos (hidratos de carbono, lípidos, proteínas y vitaminas).

Cómo afecta el estrés a la salud bucodental

El estrés podría definirse como un conjunto de reacciones fisiológicas que se desencadenan cuando una persona está sometida a un estado de tensión nerviosa. Es, por lo tanto, una respuesta del cuerpo que se pone en marcha cuando alguien percibe una situación o un acontecimiento como amenazante.

Ante un estresor, se produce una respuesta fisiológica que pasa por la activación del eje hipofisosuprarrenal y del sistema nervioso vegetativo. El primero libera cortisol y andrógenos que pasan a sangre. El segundo provoca una activación simpática que secreta catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), hormonas encargadas de poner el cuerpo en estado de alerta (dilatan las pupilas, abren las vías respiratorias, aumentan la frecuencia cardíaca, movilizan el paso de glucosa y lípidos al torrente circulatorio, etc.).

 

El estrés, de entrada, no tiene que ser algo malo. Hay;

  • Estrés positivo o agudo, que nos permite movilizarnos para evitar un peligro —por ejemplo, si alguien cruza un semáforo en rojo y se da cuenta, cuando está a mitad del camino, que viene un coche a gran velocidad, es normal que su organismo genere una respuesta de estrés que le permita salir corriendo para que el vehículo no le atropelle—, y que se resuelve cuando el estresor pasa,
  • Estrés negativo o crónico, prolongado en el tiempo, que causa daño físico y psíquico —sería, por ejemplo, el que se presenta en el síndrome del trabajador quemado.
  • El estrés crónico, a menudo infradiagnosticado, puede llevar a sufrir enfermedades graves, como problemas cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares e incluso cánceres.

 

En la cavidad oral, el estrés crónico se ha relacionado con el bruxismo, con la disfunción temporomandibular, con la enfermedad periodontal…

  1. Gingivitis. El estrés afecta la capacidad o eficiencia para cepillarnos los dientes y usar hilo dental debido a que distrae una adecuada higiene y una mayor acumulación de residuos en las encíasy su inflamación.
  2. Periodontitis. La hormona del estrés, el cortisol, puede generar inflamación, lo que propicia un mayor riesgo de la enfermedad periodontal.
  3. Bruxismo. Cuando se rechinan y aprietan los dientes de forma inconsciente al dormir, o incluso despiertos, lo que provoca dolor en los músculos de la masticación y desgaste prematuro en los dientes.
  4. Disfunción de la Articulación Temporomandíbular.Al abrir se traba la mandíbula debido a la constante presión que se genera al apretar los músculos por estrés, lo que causa dolor en la misma o en la sien.

La relajación, la meditación, el ejercicio físico, el sentido del humor, las relaciones personales positivas y el tomarse las cosas con más calma son estrategias fundamentales para el manejo del estrés.

¿Puede un dentista extraer sangre? Si, es competencia del odontólogo

Los Servicios Jurídicos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad estimaron a principios del mes de febrero que la propia titulación de odontología confiere a los profesionales la atribución de la venopunción o extracción de sangre de una vena. En la cual se ve la profesión altamente beneficiada principalmente para el uso de los factores de crecimiento.
El reconocimiento de la venopunción como competencia propia de los dentistas nos aportará más autonomía en el ejercicio profesional y la clínica dental abre las puertas a la biomedicina del futuro utilizando en el día a día los factores de crecimiento, la cual nos trae innumerables ventajas.
Más allá de los factores de crecimiento esta competencia permite al odontólogo o dentista actuar con mayor eficacia ante una posible emergencia en la consulta.
Aunque los médicos siempre han estado habilitados para la venopunción, antes de que se reconociera esta capacidad a los odontólogos, el personal encargado de hacer las extracciones en la consulta eran los diplomados Universitarios en Enfermería, que son los profesionales habilitados y formados para su práctica.

Factores de Crecimiento derivados de concentrados sanguíneos.

  • El plasma rico en factores de crecimiento: consiste en aislar del plasma sanguíneo esas proteínas responsables de la cicatrización de las heridas y de la regeneración de los tejidos. Una vez aplicado en la zona a tratar, y administradas en una dosis terapéutica, el proceso de reparación se optimiza y acelera de una forma natural. Al aplicar el plasma se logra una aceleración en los procesos de cicatrización de tejidos duros y blandos, menor dolor y menos inflamación en el postoperatorio del paciente.
    Es decir, para preparar el plasma rico en factores de crecimiento necesitamos extraer una pequeña cantidad de sangre al paciente, y a partir de este se obtiene un plasma rico en factores de crecimiento. Lo que obtenemos al centrifugar la sangre con diferentes protocolos y técnicas son productos que se comportan de manera completamente diferente. Así, se puede obtener PRP (Plasma rico en plaquetas) y PRF (Plasma rico en Fibrina).
  • Existen muchos tratamientos odontológicos en los cuales podemos aplicar los beneficios del plasma, tales como:
    • Extracciones para que cicatricen más rápido y con más hueso, eliminando prácticamente la existencia de alveolo seco.
    • Las cirugías periodontal de tejido blando y duros.
    • Elevaciones de seno en la cuales mejora el manejo del material del injerto y permite cerrar las perforaciones de la membrana.
    • Cualquier tipo de injerto óseo.